McKittrick Hotel

Misterio en el McKittrick Hotel

McKittrick Hotel

Estoy tomando un café en @cafelafarmacia y masticando un scon enorme de zucchini.
Este edificio fue ideado en 1904 para que funcionara una farmacia y hasta no hace muchos años albergó a la Farmacia Deli.
El mobiliario neo-gótico, el alero Art-Nouveau de la fachada y la luz me invitan a compartir con ustedes el relato de hoy.

Antes les cuento dos cosas. En twitter hay una movida preciosa que se llama #MaratonDeEscrituraUy es mañana domingo 8 de Julio y lo organizan los chic@s de

@UyRedEscritores
@ClubDeLecturaUy
@CUruguayBBB

También les cuento que faltan muy pocos días para que comience la Semana Negra.

Lo organiza una pelirroja llamada Jackie Black. Si te gusta leer, escribir, el cine, el misterio, esto es para vos.
En particular para quienes les guste escribir no se pierdan los “SUSPENSIVOS” y participen que los premios son más que interesantes.

 

Comienza…

Penumbras, muerte y mucha adrenalina.

Estamos en New York, ahora en el barrio de Chelsea en Manhattan, en el Hotel McKittrick.
Para darles una explicación muy simple les digo que este hotel es el escenario donde se desarrolla el show «Sleep No More» y ahí fui, esperando ver una obra de teatro, nunca me imaginé lo que iba a vivir esa noche.
Si sentís miedo en la oscuridad, o de estar sol@, sos pacat@ olvidate, nunca vayas a este lugar y tampoco sigas leyendo.

El hotel tiene cinco pisos y la noche comienza en el Manderley Jazz Bar ambientado en los años 30′. El ticket de entrada es una carta de poker, y de acuerdo al número de la carta que te tocó en suerte ingresás a un ascensor que te deja en el piso que vos quieras sin que tengas la menor idea de lo que te espera al salir.

Todo transcurre en penumbras, por momentos oscuridad total y hay muchos puntos a tener en cuenta y algunas reglas, las más importantes: JAMÁS USAR EL CELULAR, JAMÁS QUITARSE LA MÁSCARA, NO HABLAR

JAMÁS USAR EL CELULAR. Está prohibido entrar con celular, y vi como a algunos vivos los encontraban infraganti y les pedían apagarlo o salir.

JAMÁS QUITARSE LA MÁSCARA. Junto con el ticket de entrada te entregan una máscara blanca que nadie se debe quitar en toda la noche, unicamente lo podés hacer cuando estás en el bar.

NO HABLAR. En el bar me crucé con grupos de amigos y parejas que por supuesto pensaban que compartirían la velada juntos, pero los actores se encargan de separarlos para que cada quien viva una experiencia más genuina y personal.
“It’s a personal journey”, le dijo un misterioso personaje a un señor mientras lo invitaba a separarse del brazo de su esposa. Él confundido se resistió unos segundos explicando que estaban juntos, pero ella sin hablar le hacía señas con la mano que se fuera que estaba todo bien…ella entendió todo.

Podés ir donde quieras. Tenés cinco pisos para recorrer y decenas de habitaciones para explorar. Podés tocar lo que quieras, abrir cajones, mover objetos de lugar, lo que quieras.
Si no está permitido entrar a alguna habitación, subir una escalera o lo que sea, alguien saldrá de las penumbras para hacértelo saber, te lo aseguro. Yo lo comprobé unas cuantas veces.

La primera vez intenté abrir una puerta que alguien había cerrado unos segundos antes. Cuando quise abrirla alguien salió detrás de una cortina que estaba a mi lado y yo no había notado, y moviendo la cabeza y la mano me indicó que no. Casi me hago pipí, en realidad me hice pipí. Poquito pero me hice.
A partir de ese momento algo cambió. Antes estaba relajada recorriendo cada rincón con espíritu aventurero, y a partir de ese momento quedé con una carga de adrenalina impresionante.
Cada paso que daba sentía que estaba transgrediendo algo, haciendo algo prohibido. Había entrado en una dimensión que me atraparía por horas.

Era prisionera del McKittrick Hotel

Los actores no llevan máscaras y no existe escenario, o existen muchos. Podés perseguirlos durante toda la noche o esperar en un piso o un habitación a que ellos lleguen.

Mi modus operandi fue recorrer los cinco pisos con la intención de investigar y hurgar el máximo de habitaciones que fuese posible, pero mis planes cambiaron cuando me crucé con un actor que me cautivó. Sin decir una palabra me pedía a gritos que lo siguiera, y lo hice.

Lo llamaremos Seyton

Seyton comenzó a subir las escaleras a toda velocidad corriendo y lo perdí de vista, apuré el paso y sentí que alguien más corría detrás de mi. Era alguien con máscara blanca que tenía las mismas intenciones que yo.

Terminamos de subir las escaleras juntos y al dar el último paso nos encontramos cara a cara con Seyton.
Nos miramos los tres.
Seyton nos mira a uno y a otro. Me toma de la mano y comienza a correr, yo corro claro.

Pienso que mis pulsaciones andarían por 300 sin exagerar.

Se escucha el chasquido de una puerta pesada que se abre. Seyton suelta mi mano y entra a la habitación donde se acaba de abrir una puerta enorme, desde adentro me invita a pasar.

Adivinen que hice…adivinaron, entré.

Apenas crucé el umbral la puerta se cerró de un golpe. Como para que yo me diera por bien enterada que estaba encerradísima.

Lo que pasó después jamás lo voy a contar, simplemente porque no tengo palabras para describirlo.
Podría seguir escribiendo mucho más sobre esa noche que recién comenzaba, pero prefiero que ustedes se lo imaginen.
De todas formas, y aunque hagan su mejor esfuerzo nunca lo van a descubrir.

A propósito, alguien muere al final

semananegra.uy“SUSPENSIVOS”

 

 

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