La mochila

La elección de la mochila está llena de dudas y preguntas, y la primera debería ser

¿Qué uso le voy a dar?

Trekking, viajes urbanos, montañismo, camping, deportes de aventura.

La respuesta nos va a dar una idea del tiempo que vamos a cargar la mochila.
Si vamos a viajar a Europa de mochileros, si bien es cierto que vamos a cargar un tiempo con la mochila, jamás se va a comparar con el tiempo que la vamos a cargar si hacemos montañismo o un largo trekking.
Las horas al día que vamos a cargar la mochila determinan algunas características que pueden ser imprescindibles en algunos casos y sin demasiada importancia en otros.

Si vamos a hacer un viaje de mochileros a una ciudad donde nos vamos a alojar, es muy probable que carguemos la mochila desde un aeropuerto o estación de tren hasta el lugar donde nos vamos a alojar.
En el peor de los casos tendremos que cargar la mochila un día entero.

Si vamos a hacer una expedición, vamos a estar días caminando cargando la mochila. Cada gramos cuenta y el peso total de la mochila (vacía) va a ser algo que vamos a tener en cuenta al momento de comprarla.
Les aseguro que después de cargar la mochila cargada al máximo durante días enteros van a cuestionar si esa cintita que cuelga será realmente necesaria…no es chiste.

Creo que otra pregunta que nos define la elección de una mochila es

¿Qué tipo de viaje quiero hacer?
o
¿Qué estilo de viajero soy?

Si comprás muchos regalos en tus viajes y también te gusta salir de compras y si ves algo lindo te lo comprás, olvidate, te vas a complicar el viaje, la mochila no es para vos.

Si viajás con compu, cámara reflex, lentes, cargadores y todos los adaptadores posibles…por las dudas ¡¡olvidate de la mochila!!
Todos estos dispositivos y accesorios son muy pesados y además, aunque tengas una mochila muy rígida, seguramente no tengas la seguridad necesaria para proteger esos objetos de un golpe o la humedad que naturalmente se genera dentro de la mochila por ir en contacto con tu cuerpo.

Volumen

Este punto sin dudas es uno de los más controvertidos y yo tengo una respuesta muy corta. Como en tantas cosas en la vida:

Menos es más

A menos que midas más de dos metros y seas muy corpulent@ olvidate de las mochilas de 80 o 90 litros, por una razón muy simple.
Si viajás con la mochila llena no la vas a podés cargar, y si no está llena ¿para que llevás una mochila tan grande?

Una vez un vendedor me dijo que me recomendaba comprar una mochila bien grande para poder cargar todo lo que necesitara, y si me sobraba mucho lugar que guardara abrigo extra o que viajara con mi almohada para no extrañar.

Lo justificó diciendo que mucha gente lo hacía.

Doy mi palabra que lo dijo enserio, e intenté explicarle porque eso no me iba a servir, pero estaba muy comprometido a venderme la mochila más grande, que por supuesto era la más cara de la tienda.

Si vas a hacer un viaje exclusivamente con mochila JAMÁS vas a llevar algo por las dudas, cada objeto que guardas es imprescindible y si lo cargás es porque lo vas a necesitar y usar.

Hoy son bastante comunes las mochilas grandes que vienen con otra pequeña incorporada. Están pensadas para montañismo y la mochila pequeña se llama Mochila de Ataque, porque es la que se usa para atacar la cumbre con lo mínimo de alimento, hidratación y herramientas, y la mochila grande, donde llevamos todo lo necesario para la supervivencia, queda en el último campamento.

Estas mochilas, dos en uno, son muy útiles para viajes urbanos porque cuando viajamos llevamos las dos mochilas acopladas y para recorrer la ciudad andamos con la pequeña, que en general son muy cómodas y livianas porque están pensadas para ese gran momento en la vida ¡¡La Cumbre!!

Lo negativo es que en general esta opción viene con mochilas grandes, a partir de los 90 o 100 litros, lo cual es un disparate para una mochila de viajes. Este volumen se puede comenzar a considerar para viajes de montañismo donde cargás elementos con mucho volumen y livianos como carpas, lonas y no tan livianos como cuerdas y algún otro elemento de seguridad.

Estos son mis hormigui-TIPS para salir de viaje o comprar tu mochila

  • Si es tu primer mochila y tenés altura y peso promedio probá con una de 60 litros.
  • Para calcular el volumen de una mochila NO IMPORTA SI SOS HOMBRE O MUJER, lo que importa es la altura y tu tamaño en general.
  • Si sos mochiler@ expert@ y ya tenés experiencia no estás leyendo esto y estás cargando todo lo que necesitás en una mochila de 40 litros.
  • Si sos un ser humano enorme vas a necesitar más volumen en tu mochila pero el límite desde mi lógica son 80 litros.
  • Cuando vamos a elegir una mochila siempre la probamos cargada, en lo posible con la carga máxima.
  • El peso máximo que una persona puede cargar NUNCA debe exceder el 25% de su propio peso.

Es posible cargar mucho más, pero solo quienes estén particularmente entrenados para hacerlo, fortaleciendo los músculos necesarios para cargar muchos peso. Si no estamos preparados nos podemos lastimar el cuello, la espalda, la columna o las muñecas.

  • El cinturón DEBE tener acolchado lumbar y el cierre debe ser MUY seguro. Recordamos que esta parte de la mochila es la que nos va a permitir cargar la mayor parte del peso en nuestras caderas.
    El cinturón de la mochila se ajusta ligeramente encima de las cadenas, no en la cintura.
    Si el cierre del cinturón se rompe vamos a cargar todo el peso en los hombros y la espalda, y nos podemos lastimar.
  • Confirmar que la altura de la mochila se puede regular. Es un punto importante pero no imprescindible y tiene que ver con la distancia que hay entre nuestros hombros y la cadera.
    Por supuesto que tiene relación con nuestra altura, pero personas con la misma altura pueden tener diferencias en esta medida. Una persona de tronco largo o corto.
    La mayoría de las mochilas tienen un riel desde donde se pueden subir o bajar las hombreras. Es decir, hacer más larga o más corta la distancia entre el cinturón y las hombreras.
    Esta característica en las mochilas les va a resultar muy útil a quienes son muy alt@s o muy baj@as
  • Cuando nos colocamos la mochila, las hombreras deben quedar muy cerca de los hombros pero nunca ajustadas a los hombros porque si esto pasa vamos a estar cargando el peso en este punto.
    Al no tener las hombreras justas a los hombros vamos a tener un movimiento incómodo de la mochila hacia adelante y hacia atrás, esto lo solucionamos con el ajuste pectoral, que es una cinta que une las dos asas de las hombreras y el cierre queda a la altura de nuestro pecho.
    Esta cinta tampoco debe quedar demasiado ajustada porque desestabiliza el peso de la mochila y nos hace inclinarnos hacia adelante, pero si lo suficiente para sentir que la mochila no se balancea hacia adelante y atrás.
  • Ahora es cada vez más fácil encontrar mochilas con cierres laterales o inferiores. No soy muy fan de esta característica y no veo con buenos ojos las mochilas con cierre en el compartimento principal porque es un riesgo, si se rompe quedamos con la ropa en la mano. Aunque si tenemos en cuenta el Decálogo para mochiler@s vamos a llegar más rápido a eso que estamos buscando desesperada y urgentemente
  • Las mochilas con demasiados bolsillos, o bolsillos sin cierres tipo sobres, no son buena idea.
    De nuevo, menos es más y siempre depende del uso que pienso darle a mi mochila, pero es preferible tener uno o dos bolsillos grandes y cerrados con cierre o velco que muchos bolsillos abiertos.
  • La mochila se carga de la siguiente manera: La levantamos con las dos manos, flexionamos la rodilla izquierda o derecha, dependiendo si somos zurdos o diestros, y colocamos la mochila sobre el cuádriceps que nos va a servir de apoyo. Con todo el peso en la pierna introducimos un brazo en el tirante de la hombrera y llevamos la mochila a la espalda e introducimos el otro brazo. De esta forma nunca cargamos todo el peso de la mochila en una muñeca, lo cual nos asegura una tendinitis si hacemos ese movimiento varias veces al día durante semanas o meses. Por último ajustamos el cinturón y el ajuste pectoral

Decálogo para mochiler@s

    • Si necesito algo urgente y lo estoy buscando en mi mochila, seguramente sea lo primero que guardé, y esté debajo de todo.
    • Mientras armo mi mochila no existe el «por si acaso». Todo lo que entra en mi mochila es imprescindible y tengo la certeza que lo voy a usar.
    • La inversión que hago en la compra de mi mochila es directamente proporcional a la cantidad de mochilas de viaje que he tenido. Mi primer mochila es de prueba y no gasto una fortuna aunque un@ vendedor@ quiera convencerme que es la mejor mochila del universo y va a ser mi primera y última. Siempre hay una primera, jamás una última.
    • No importa si viajo como mochiler@ 10 días o 10 años, voy a necesitar lo mismo en mi mochila. Si nunca viajaste como mochiler@ podés hacer un viaje corto que te sirva como piloto antes de hacer un viaje largo.
      Probá a armar tu mochila en un clima que te permita simular el que vas a encontrar en el destino de tu viaje largo.
      Si lo planificás con tiempo lo podés hacer, y por ejemplo viajar un fin de semana a algún pueblo o ciudad cercana que no requiere demasiado gasto y así vas a confirmar si armaste bien tu mochila.
      Si no necesitás un objeto en tres o cuatro días podés vivir sin eso.
    • Menos (volumen) es más. Siempre apuesto a la mochila de menor volumen y me desafío a ahorrar, de esto se trata. Me entreno guardando la ropa arrollada y elijo siempre las prendas más cómodas, livianas y de secado fácil.
    • No existe la mochila perfecta. Hay tantas maneras de armar la mochila como seres humanos, y tampoco una marca o modelo nos sirve y nos resulta cómoda a tod@s. Es un aprendizaje e investigación constante.
    • La mochila más cara no es la mejor. Hoy en día encontramos tecnología especializada para los textiles y protección de las mochilas que pueden aumentar muchísimo el precio final, y tal vez no aportan nada a nuestro viaje. No te dejes convencer por un vendedor o por una reseña. Enfocate en la comodidad.
    • Priorizo la comodidad SIEMPRE. Si estás eligiendo una mochila nueva, te la probás después de ajustarla y ponerle peso, y no te resulta cómoda descartala. Pensá que vas a cargarla por horas, o días.
    • Si mi mochila es nueva no me voy de viaje sin probarla antes. Cargala con el peso máximo y salí a caminar o subir escaleras en el edificio donde vivís.Es una buena prueba para hacer los ajustes que sean necesarios e ir conociendo tu mochila que va a ser una parte muy importante de tu viaje y de tu vida.
    • Le compro ropita. Siempre llevá una funda para tu mochila. Aunque tu mochila sea impermeable, si te agarra una llovia torrencial algo de agua va a entrar y las fundas son una protección extra que pesan muy poco gramos y te pueden salvar de estropear alguna documentación importante o rescatarte alguna prenda seca para un cambio si estás ensopad@

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